Por: Georgina Howard (2003)
La gran transnacional de la âindustria del ocioâ?.
Millonarios sueldos a jugadores y entrenadores, patrocinio de grandes corporativos privados, jugosos contratos de publicidad, comercialización de promocionales, asà como elevados pagos por publicidad estática y derechos de transmisión han hecho del futbol una gran transnacional de la âindustria del ocioâ?, donde el juego no es el fomento al deporte sino la obtención de una mayor tasa de ganancias en el menor tiempo posible. Ã?lvaro Dávila. De acuerdo con el Sport and Entertainment Group, filial del Union Bank of Switzerland âuno de los principales lÃderes en banca privadaâ, el negocio del futbol mueve a la fecha 235 mil millones de euros anuales con más de 200 millones de jugadores activos registrados por las 204 asociaciones de la FIFA. Sólo durante el Mundial de 2002 de Corea del Sur y Japón, detalla, se obtuvieron ingresos por mil 780 millones de dólares. Un ejemplo de este meganegocio es España, que moviliza al año más de mil millones de dólares, mientras que en México el mercado de publicidad durante la transmisión televisiva de los dos juegos finales de la Primera División que cada año se realizan factura cerca de 500 millones de pesos.
Es una de las tarifas más altas dado el nivel de audiencia y penetración que tiene, pues según las agencias de publicidad los mensajes llegan a 60% de sus objetivos. Pero no obstante esta danza millonaria donde el monto de los ingresos está más protegido que el secreto bancario, en la mayorÃa de los casos las taquillas no llegan a cubrir ni 20% del presupuesto de los equipos. Un negocio, dicen algunos especialistas, donde âlos empleados pareciera que ganan más que los empresariosâ?.
Y México no es la excepción. Con una estructura futbolÃstica conformada por 20 clubes de Primera División, controlados por grandes corporativos como Televisa, TV Azteca, Pegaso, Cemex, Banamex, CervecerÃa Moctezuma y Modelo, son administrados como franquicias y sus dirigentes tienen la responsabilidad civil, ante sus accionistas, por los resultados de sus operaciones. Para muchas de estas empresas el negocio del futbol es un medio de publicidad para dar a conocer alguna de sus compañÃas filiales, como es el caso de Cementos Cruz Azul y Cemex. Otras, las cerveceras, utilizan a sus equipos para promocionar sus productos. Hay equipos que pertenecen a los gobiernos de algunos estados y forman parte de su estrategia para obtener poder polÃtico y económico sobre sus habitantes âpan y vinoâ, mientras que otros corporativos ven en las franquicias la posibilidad de deducir el monto de sus impuestos al traspasarlos de una filial a otra. Ã?lvaro Dávila, presidente del Club Monarcas Morelia, equipo que pertenece a Ricardo Salinas de TV Azteca, asegura a Vértigo que âdesde hace cinco años el club a su cargo ha alcanzado el punto de equilibrio en el negocio del futbolâ?. El objetivo es hacerlo negocio y ganar dinero como en toda empresa. En nuestro caso, explica, se reinvierten las utilidades para impulsar no sólo a las fuerzas básicas sino también al futbol local, porque es un fenómeno social. Por el contrario, Justino Compeán del Necaxa, propiedad de Televisa, admite que el balompié en la actualidad es un negocio deficitario a pesar de que el equipo vive de los patrocinadores, la publicidad estática interior y exterior en los estadios que son propiedad o están concesionados a los clubes, de la venta de boletos en taquilla y de la compra venta de jugadores.
Admite que el futbol âes la única industria donde los dirigentes y dueños trabajamos para los empleados, porque hay que juntar la nómina y luego sacar de los patrocinadores para pagar el déficitâ?. Uno de los problemas, a su juicio, es que México se ha convertido en importador de jugadores y muchas veces paga hasta el doble por un futbolista sudamericano que en su paÃs de origen vale menos. Tan es asÃ, refiere, que âtodos los equipos tienen el máximo permitido por la Federación âcincoâ de jugadores extranjeros, y por eso propiciamos inflación al momento de adquirir una de esas figurasâ?. Tenemos que ser, dice, âhacedoresâ? para sacar de nuestras fuerzas básicas un equipo competitivo con incrementos salariales planeados a resultados y dejar de traer âfiguras carasâ?. Salvo el caso de Hugo Sánchez, comenta Compeán, no exportamos jugadores por la propia idiosincrasia del futbolista que no sale a buscar porque sabe que en México pagamos mejor.
Anticipa, sin embargo, que el Necaxa ya trabaja para revertir esa situación y lograr para 2006 el punto de equilibrio entre ingresos y egresos, no sólo a través de premios que otorguen los patrocinadores a los aficionados que acudan al estadio de Aguascalientes, sino creando sus propios prospectos de jugadores para dejar de comprar futbolistas en el extranjero. Justino Compeán.
Debemos ser âhacedoresâ? de jugadores. Alejandro RodrÃguez, de Sinergia Deportiva, empresa propiedad de Lorenzo Zambrano de Cementos Mexicanos y dueña del equipo Tigres de Nuevo León, asegura que âestamos trabajando para reducir los déficit que tenÃamos y alcanzar el punto de equilibrio que todavÃa no tenemosâ?. Acepta que por lo general la mayorÃa de los clubes en México son deficitarios, y eso nos preocupa porque también observamos saldos negativos en otros equipos de Europa ây no creo que sea sano para el deporte más popular de la Tierraâ?.
Lo que hemos tratado, explica, es tener mucho cuidado en las inversiones que hacemos en el equipo, âpara que sea protagonista con un presupuesto viable. Somos de los pocos clubes que tenemos una planeación muy rigurosa y proyecciones a 15 años en todo lo que engloba este negocioâ?. Pero levanta más pasiones que dinero, revelan especialistas en el tema, y tal parece que las pérdidas âa nadie le interesanâ?, pues no obstante las grandes ganancias que se obtienen por las sinergias mercantiles, los beneficios se diluyen ante los elevados sueldos de los jugadores, muchos sobrevaluados. AsÃ, por ejemplo, el brasileño Roberto Gama de Oliveira Bebeto, que jugó en el Botafogo y fue adquirido por Toros Neza, devengó un salario mensual de 350 mil dólares, 4.2 millones de dólares al año. Los jugadores que forman parte de la Selección nacional, detallan las fuentes consultadas, obtienen ingresos de 100 mil a 130 mil dólares mensuales âlibres de impuestosâ?, sin contar los beneficios adicionales que muchos de ellos reciben cuando el equipo gana o anotan goles. Y por lo que hace a los directores técnicos, otra parte importante por donde se fugan las ganancias de un negocio que a ojos del economista o administrador más artesanal pareciera no serlo, captan ingresos muy superiores a los destinados en el Presupuesto de Egresos para cualquiera de los programas prioritarios del sector social para zonas rurales.
Para muestra, un botón: Ricardo Lavolpe, entrenador de la Selección nacional, tiene un salario aproximado de 100 mil dólares al mes, Ã?ngel Cappa del Atlante de 50 mil dólares, y el español José Mari Bakero, sólo por dirigir los últimos cuatro juegos del Puebla, se embolsó 500 mil dólares. Pero no todo es pérdida, de ahà el porqué muchos se preguntan de dónde sale tanto dinero, ¿o simplemente circula en muy pocas manos interconectadas? Sobre todo cuando una empresa filial de Televisa comercializa en cinco millones de pesos por temporada los anuncios estáticos que rodean las canchas en la mayorÃa de sus estadios. Sin contar los promocionales ni el pago por transmisión de partidos, mucho menos los intereses que generan los depósitos de los clubes en los bancos, los dueños de las franquicias también reciben dinero cuando sus jugadores visten camisetas con el logotipo de alguna empresa, muchas de las cuales son accionistas.
Por ejemplo, Banamex concretó un acuerdo con los Pumas de la UNAM por tres millones de dólares a cambio de llevar en su camiseta por tres años el logotipo de dicha institución bancaria. Televisa, a su vez, pagó a este mismo equipo 50 millones de pesos hace más de dos años por los derechos de transmisión de sus encuentros como locales en el estadio de Ciudad Universitaria. De esa misma empresa televisiva, el Atlas recibió 16 millones de pesos por los derechos de transmisión de sus juegos como local por un contrato de dos años. Además, este equipo obtuvo 23 millones de pesos del Grupo Modelo por mostrar en sus camisetas el logotipo de la Cerveza Corona, mientras que por usar uniformes de la marca Atlética durante dos años obtuvo de esta empresa 100 mil dólares.
Un negocio globalizado
Aunque las posiciones varÃan, según el enfoque con que se vean, no cabe duda que en la actualidad el futbol es un gran negocio globalizado, donde cada segmento del mismo representa un vehÃculo importante de rentabilidad. En el seminario El Negocio del Futbol, que copatrocinó la filial del Grupo UBS, y la firma de consultorÃa internacional Deloitte & Touche, se deja entrever sólo una parte del gran pastel que hoy representa este deporte masivo con ganancias para muy pocos. Teleamazonas y Telesistema pagaron seis millones de dólares por los derechos de transmisión de los partidos más importantes en el Mundial Corea-Japón del año pasado, mientras que Marathon Sport vendió un millón de camisetas de varios equipos en 2002 a 25 dólares cada una. También a nivel mundial la publicidad estática es todo un negocio.
Por ejemplo, el Deportivo Quito es dueño de las vallas y pancartas del estadio Atahualpa, por lo que recibió el año pasado 150 mil dólares, mientras que Barcelona facturó dos millones de dólares por la propaganda en el Monumental. Y este negocio también permite hacer no sólo proyecciones sino compromisos financieros a futuro. Tan es asà que el Real Madrid ya tiene pactada la entrega de los derechos a la televisora Sogecable para la temporada 2008-2009, por lo que recibirá aproximadamente 15 millones de dólares.
La visión para los integrantes del seminario El Deporte, un VehÃculo para el Desarrollo Social y Económico, que organizó el Banco Interamericano de Desarrollo junto con Pelé, hace dos años, es otra: el futbol es parte de la globalización de los servicios que ofrece grandes oportunidades de inversión, por su potencial de recuperación económica.
Un instrumento, en sÃntesis, importante para la integración y el desarrollo regional. Sin embargo, acotan los especialistas, el potencial del negocio se queda en muy pocas manos, lo hacen deficitario y casi nunca llega a beneficiar a una economÃa en particular.
VÃa | Vértigo 2003
Ingeniero en Sistemas con más de 13 años de experiencia en el deporte profesional donde ha colaborado en diferentes niveles y áreas. Se ha especializado como profesional de la Industria del Deporte por la Escuela-Empresa Deporte & Negocios y Johan Cruyff Institute for Sports Studies.Es Socio Fundador de Invicto, Consultoría en Branding Deportivo, en donde desarrolla proyectos Branding y Marketing, Gestión Deportiva, Implementación de Tecnología Deportiva. Además de realizar Análisis Tácticos y Scouteo con tecnología de vanguardia. Adicionalmente, imparte cursos, seminarios y conferencias sobre la Industria Deportiva. Blog: VictorAlvarado.com